
Hay cada peuca en este mundo cruel… pero no tengo duda en que las peores son aquellas que tú creías tus amigas y te cagan medio a medio sin pedir disculpas. Como con intenciones de cagarte. Esas que te obligan a pedir hora pal sicólogo al mes siguiente que te dejaron la cagada en la vida, y bueno, como dice una persona sabia que conozco: todos tenemos a “la yegua” de nuestras vidas.
Puede que haya mujeres con más de una yegua en su vida, y de verdad las compadezco.
Mi yegua llegó a mi vida en una cocina. Yo estaba haciendo fideos y esta peuca empezó a buscarme conversación con tono de voz amable. A los minutos ya me tenía enterada de todos sus dramas más recientes como si no fuésemos perfectas desconocidas. Hasta me contó que tenía rollos con la comida, que había sido obesa pero que producto de una bulimia supuestamente “nerviosa” bajó mucho de peso. “Mira, así era” y me extendió su carnet de identidad, donde aparecía la foto de una mina gorda totalmente distinta a la que tenía enfrente mío, a excepción por el nombre. Irreconocible, increíble, enferma culiá.
Con el tiempo se hizo mi amiga, contándome que poco menos ella no tenía amigas y que recién había terminado mal con el abusador de su pololo… etc. Mal, y yo que tengo corazón de monja, pensé: esta hermana requiere de mi ayuda.
Durante unas semanas nos juntamos a comer juntas, a hablar de la vida. Yo le hablé sobre el último hombre que me había movido el piso, y ella muy atenta a las cualidades. “¿Cómo se llama?” me preguntó “Pedro” le dije, y con una sonrisa de ojo a ojo me dijo “lo buscaré por facebook a ver qué tal es jajaja” , “jajaja” reí yo, pensando en lo absurdo que sería. Y pues bien, efectivamente agregó a Pedro y eso no es todo, Pedro cachó que era mi amiga así que me preguntó quién era y esas cosas… yo no tomé mucha importancia, pero con el tiempo me empezó a picar el bichito. Resulta que la yegua estaba calentándole la sopa a través de Messenger, y le mandaba fotos semi desnuda, en escotes, etc. Este Pedro, que es hombre… obviamente se le paró a la segunda fotito, así que a las tres semanas estaban ya encamados… pero como Pedro no se daba por enterado de mis sentimientos hacia él… me contó, pensando en mí como una amiga cualquiera y PAFFFF, le tuve que contar la circunstancia, etc. La odió.
Además de eso, esta yegua me hurtó 12 lucas!!!! Fue lo peor que me hizo en realidad. Y la muy maricona va y me comenta que quiere ir a patronato que si le alcanzarán un par de poleras con 12 lucas… qué onda microonda?
Así que despachada la peuca, ahora soy feliz pero sigo sabiendo de ella. Por ejemplo sé que sigue calentándole la sopa a miles de hombres inocentes. Y sé que el ex pololo fue siempre la víctima y no ella. También que envía currículum con fotos de ella en calzones y que no sabe que estuvo es con V. Tonta agilada. Encima estudia pedagogía… pobres cabros chicos.
Así con la cosa… todas tenemos una yegua en la vida… a ud. Ya le tocó conocerla?
Puede que haya mujeres con más de una yegua en su vida, y de verdad las compadezco.
Mi yegua llegó a mi vida en una cocina. Yo estaba haciendo fideos y esta peuca empezó a buscarme conversación con tono de voz amable. A los minutos ya me tenía enterada de todos sus dramas más recientes como si no fuésemos perfectas desconocidas. Hasta me contó que tenía rollos con la comida, que había sido obesa pero que producto de una bulimia supuestamente “nerviosa” bajó mucho de peso. “Mira, así era” y me extendió su carnet de identidad, donde aparecía la foto de una mina gorda totalmente distinta a la que tenía enfrente mío, a excepción por el nombre. Irreconocible, increíble, enferma culiá.
Con el tiempo se hizo mi amiga, contándome que poco menos ella no tenía amigas y que recién había terminado mal con el abusador de su pololo… etc. Mal, y yo que tengo corazón de monja, pensé: esta hermana requiere de mi ayuda.
Durante unas semanas nos juntamos a comer juntas, a hablar de la vida. Yo le hablé sobre el último hombre que me había movido el piso, y ella muy atenta a las cualidades. “¿Cómo se llama?” me preguntó “Pedro” le dije, y con una sonrisa de ojo a ojo me dijo “lo buscaré por facebook a ver qué tal es jajaja” , “jajaja” reí yo, pensando en lo absurdo que sería. Y pues bien, efectivamente agregó a Pedro y eso no es todo, Pedro cachó que era mi amiga así que me preguntó quién era y esas cosas… yo no tomé mucha importancia, pero con el tiempo me empezó a picar el bichito. Resulta que la yegua estaba calentándole la sopa a través de Messenger, y le mandaba fotos semi desnuda, en escotes, etc. Este Pedro, que es hombre… obviamente se le paró a la segunda fotito, así que a las tres semanas estaban ya encamados… pero como Pedro no se daba por enterado de mis sentimientos hacia él… me contó, pensando en mí como una amiga cualquiera y PAFFFF, le tuve que contar la circunstancia, etc. La odió.
Además de eso, esta yegua me hurtó 12 lucas!!!! Fue lo peor que me hizo en realidad. Y la muy maricona va y me comenta que quiere ir a patronato que si le alcanzarán un par de poleras con 12 lucas… qué onda microonda?
Así que despachada la peuca, ahora soy feliz pero sigo sabiendo de ella. Por ejemplo sé que sigue calentándole la sopa a miles de hombres inocentes. Y sé que el ex pololo fue siempre la víctima y no ella. También que envía currículum con fotos de ella en calzones y que no sabe que estuvo es con V. Tonta agilada. Encima estudia pedagogía… pobres cabros chicos.
Así con la cosa… todas tenemos una yegua en la vida… a ud. Ya le tocó conocerla?
Ahora se puede comentar!!! pasen hermanos!!!
bendiciones.-
10 de febrero de 2009 a las 5:52
jajajajjajaja, claro a nadie le falta dios al igual que la " yegua" en mi caso una mina sicopata segun ellla lesviana enamorada de mi , mal.
aunque como no sabemos nosotras si somos las yeguas de alguien? en una de esas , nadie sabe. en todo caso que triste por las 12 lukas eso es triste. xD
14 de febrero de 2009 a las 18:53
Oh es verdad!
Yo he conocido mushas peucas envidiosas de mai persona.
Y son lo peoooorsh :@
15 de febrero de 2009 a las 12:03
Saben que niñas monjas alcoholizadas, ese tipo de mujercitas son lo peor de la vida.
A mi personalmente me cargan las tipas con dobles intensiones en lo que hacen; no se, son como gente cinica (y por lo leido caliente) que se meten en la vida de otros para saciar sus ganas de pene. Eso es heavy, las yeguas son cuaticas.
3 de mayo de 2009 a las 0:53